miércoles, 21 de diciembre de 2016

XXXIII Carrera Popular "Villa de Aranjuez"

¿Hola? ¿Hay alguien por aquí todavía? La verdad es que con un paréntesis tan largo quizá te hayas olvidado de que, hace tiempo, dos amigas solíamos contarte en este rincón nuestras batallas runneras. Ya ha llovido desde que yo, María, compartiera contigo alguna recomendación sobre cómo correr sola sin morir en el intento; y desde que me fuera a hacer esa XIX Subida de Fanzara a Sant Joan de Penyagolosa. Después de aquello es evidente que dejé este blog un poco abandonado pero no esa afición creada junto a Myriam. 

Aunque no me pronuncié, y a pesar de que llegaba con las costillas doloridas porque unas semanas antes me caí entrenando (se ve que iba con hambre y me comí un bordillo), también en 2015 estuve en la Carrera Popular "Villa de Aranjuez". Luego se fue el año y con él casi diría que, en gran medida, mi salud. Gastroenteritis, gripes, resfriados, dolencias musculares, mi endometriosis volviendo a causar estragos... ¿y qué te iba a contar? Pues poco porque todo era tan triste que no merecía la pena compartirlo. Salía cada vez menos a entrenar y finalmente tuve que dejarlo en junio porque pasé prácticamente todo el mes ingresada. Menos mal que eso fue el punto de inflexión y hoy, afortunadamente, puedo regresar para compartir contigo mi crónica de la XXXIII Carrera Popular "Villa de Aranjuez".


El camino para tomar la salida esta vez no fue fácil pero, a nivel personal, el resultado creo que fue más que satisfactorio. Lástima que, a nivel general, el evento tuviera un aire agridulce debido al triste fallecimiento de un corredor. Mi más sentido pésame para la familia. D.E.P.

Éramos 7, a algunas chicas yo no las conocía, salimos a darlo todo y pronto vi que quedábamos dos, había perdido entre la gente al resto. Sabía perfectamente que rodaba a un ritmo más que por encima de mis posibilidades y, aunque conseguí llegar al km4 en poco más de 23 minutos, tuve que aflojar porque quería terminar. Me fui estabilizando y la segunda mitad de la carrera ya la realicé a una velocidad más habitual. Conseguí finalizar en 61 minutos, para mí un resultado aceptable. Debo tener en cuenta que hacía justo 6 meses salía del quirófano (tuvieron que quitarme la trompa y el ovario izquierdos como consecuencia de una bolsa de infección que se me había formado), y por ello el mero hecho de participar nuevamente en una carrera 10k ya era un regalo. ¿Mi objetivo marcado para la ocasión? Intentar cruzar la meta en el tiempo dado por la organización pero, sobre todo, sentirme recuperada. La prueba, en mi opinión, quedó superada con creces.

La carrera, como todas la ediciones en las que he participado, fue espectacular. Es emocionante ver la kilométrica marea de corredores que sube a lo largo de toda la calle Moreras. Me encanta correr tan bien acompañada y, la verdad, me resulta de lo más motivador ir dedicando, y restando, kilómetros cada vez que paso por un hito de los que indican por dónde vamos. Y ahora, además, también me ha dado por rezar por aquellos a los que les dedico mis pasos. ¡Qué divertido! 



Ya colocada en el cajón de salida que me correspondía ofrecía al Señor el esfuerzo que iba a realizar y le pedía ayuda para poder hacerlo bien por amor a Él y a los demás. Rezaba un Padrenuestro, un Avemaría y me unía al grupo con el que iba a participar. Mensajes de ánimo entre nosotras, cinco minutos de espera y... algo de nervios, hasta escuchar ese tercer pistoletazo que nos invitaba a avanzar para cruzar el arco que iniciaba el camino. Y a lo largo de él pedí por los siguientes grupos:

  • Km 1. Por la organización de la carrera. Ellos merecen todo mi agradecimiento porque sin su trabajo no existiría esta bonita prueba. Pedí al Señor para que los acompañe y para que mantenga en ellos la sana afición del deporte, de forma que la llama de ese amor se propague por toda su vida.
  • Km 2. Por la gente que estaba animando. Que alguien ofrezca parte de su tiempo para acompañar a otros no tiene precio. Sus mensajes de apoyo son para mí como el manto de esa Madre que te cubre, te abraza, te protege y te da calor para seguir. 
  • Km 3. Por la gente que no ha podido venir. ¿Quién no tiene un amigo, o un familiar, que en otras ocasiones ha estado apoyándote a pie de cañón y en un momento dado tiene que ausentarse? Por ellos era este tercer kilómetro. Aún en la distancia los llevé conmigo y seguramente ellos también se acordaron de mí.
  • Km 4. Por los compañeros de carrera. Pero por todos ellos sin excepción. La carrera no sería lo mimo sin esas más de 6.000 personas que me acompañaban aún sin conocerme; que hacían muestra de un carácter solidario y que siempre me alegran cada vez que pronuncian unas palabras de aliento al ver que otro va cansado, o cuando se las dices tú y ellos te miran y sonríen al escucharlas. Pedí para que, siempre que se pueda, volvamos a reencontrarnos y que ese mismo espíritu de ayuda que se respira en estos 10km nos acompañe permanentemente.
  • Km 5. Por los rocieros. Y de manera especial por los de la Hermandad del Rocío de Torrejón de Ardoz. No fue un kilómetro fácil, como tampoco este año el camino hacia a la aldea fue sencillo (aunque a mí me pareció fantástico). ¿Y por qué para ellos mi oración en el ecuador de la prueba? Pues porque de la misma forma quiero que la Virgen del Rocío esté en el centro de todo lo que yo hago, que me acompañe siempre y que cuando tenga que avanzar cuesta arriba, ante las dificultades, no olvide que estará ahí junto al Pastorcito Divino.
  • Km 6. Por el personal sanitario. Da igual que sean médicos, enfermeras, auxiliares, celadores... y no importa tampoco su centro de trabajo. Pedí por todos ellos y de forma particular por los que a mí me asistieron durante el mes de junio. Es de valorar y agradecer el esfuerzo que realizan por devolvernos la salud cuando la perdemos. Correr y rezar por ellos era mi modo de volver a tener presentes y agradecer las atenciones que recibí.
  • Km 7. Por lo enfermos. Si duro debe ser trabajar en un hospital, siempre con la línea que separa la vida de la muerte tan presente, más difícil es ser ese "paciente" que convive con la enfermedad. Que la angustia ante la espera de un tiempo mejor no nos quite la alegría y sepamos disfrutar del regalo que supone poder despertar cada nuevo día. Pedí especialmente por aquellas mujeres que, como yo, tienen endometriosis porque me consta que para muchas el sufrimiento que les provoca es su infierno particular (a veces también el mío. Si quieres conocer un poco mi historia te invito a visitar este enlace). ¡Endoguerreras! Solamente os digo que podemos, que el dolor nos debe ayudar a valorar más los días en los que estamos bien en vez de perderlos lamentándonos; que tal vez el circuito de nuestra carrera sea un camino lleno de baches pero, aún así, debemos alegrarnos por poder recorrerlo. ¿Acaso las peores carreteras a veces no te llevan a divisar los paisajes más hermosos? Las autopistas son aburridas y nosotras tenemos el privilegio de movernos por vías secundarias, ¡no lo desperdiciemos!
  • Km 8. Por la gente de la parroquia de San Pascual. Es allí donde yo he encontrado una luz, un apoyo, un amor y una paz que hace tiempo había perdido. Pedí por su sacerdote, el padre Guillermo, para que el Señor lo mantenga siempre fiel a los regalos que Él le hace; oré por las hermanas concepcionistas del convento para que lleguen hasta ellas nuevas vocaciones porque empiezo a descubrir el valor que tiene su trabajo (y me entristece ver que cada vez son menos y más mayores); encomendé a la gente que me ha acogido, acompañado y aconsejado a lo largo de este año de re-conversión que estoy viviendo. Doy gracias por haberlos conocido. Seguiré rezando por ellos y pidiendo entendimiento para nunca llegar a traicionarlos. 
  • Km 9. Por mi familia. Porque siempre está ahí dándome su apoyo, porque no me dejan nunca sola ni en los buenos ni en los malos momentos; porque me aceptan y me quieren tal y como soy. Celebran conmigo mis alegrías y lo pasan mal cuando yo estoy triste. Por ellos este penúltimo kilómetro en el que, casualmente, me encontré a mi marido. Ya iba andando pero, al escucharme decir "vamos, no te pares", se reenganchó y me acompañó hasta la meta.
  • Km 10. Tal como me gusta hacer reservo para mí la recta final. Y en ella no pedí nada, solamente pude dar gracias a Dios. Gracias por muchas cosas: por mantenerme viva, por haberme puesto en buenas manos en los peores momentos y por hacerme disfrutar siempre que se puede. Por traer hasta a mí ánimo y mucho amor, independientemente de lo largo o duro que sea el recorrido. Por permitirme comprobar simbólicamente que después de mi "calvario", cuando cruce la línea de meta, se me juzgará pero... habiendo hecho bien los deberes podré ir con aquellos que me quieren a celebrar que la vida sigue.

Foto realizada por mi fan más incondicional.
¡Gracias mamá! :)
Y ya, por último, antes de despedirme, quisiera decirte que uno de mis propósitos de año nuevo es recobrar la actividad de este espacio así que...

¡Nos vemos pronto!

¿Participaste en esta carrera o viniste a ver a alguien? Si es así no dudes en compartir tu vivencia dejándonos un comentario. ¡Nos encanta conocer otras experiencias!

viernes, 20 de marzo de 2015

XIX Subida de Fanzara a Sant Joan de Penyagolosa

Entre los objetivos que tenía previstos para este año 2015 estaba el de correr mi segunda media maratón en Aranjuez pero finalmente no crucé la línea de salida el pasado día 15 de marzo. ¿El motivo? Un poco de miedo a la hora de inscribirme, creo que mucho de sensatez y, sobre todo, unas molestias en la ingle que todavía me tienen a medio gas.

La verdad es que el día de la carrera me dio bastante envidia (de la sana) ver a los más de 3.000 corredores que allí se habían congregado para comenzar a devorar asfalto. Y tanto fue así que, a pesar de todo, decidí calzarme mis deportivas y salí a rodar un poquito con intención de animar a los más rezagados en los últimos kilómetros. Pero, bueno, no puedo lamentarme por no haber participado porque en cierta manera sí que estuve allí y porque fui yo misma la que, libremente, decidió no inscribirse para irme a probar suerte con la ruta que organizaba La Cuadrilla del Parany, la XIX subida de Fanzara a Sant Joan de Penyagolosa, y que hoy te quiero recomendar.

Cartel publicado en el blog Los caminos de Bilbo/
La cita, según tengo entendido, suele tener lugar a finales de febrero. Este año, de hecho, tuvo lugar el 28 de febrero. Se realizan unos 40 km de recorrido y aunque la experiencia puede ser dura también resulta muy gratificante. Solamente con las magnificas vistas y el buen ambiente que encontramos durante todo el recorrido hicieron que mereciera la pena el esfuerzo.

La salida suele realizarse en torno a las 5:30 de la mañana desde el pueblo de Fanzara (municipio de Castellón, situado en la zona del Alto Mijares), concretamente desde el bar "D'Abajo". Se comienza a subir hasta que sin apenas darte cuenta estás haciendo la primera parada y disfrutando de un amanecer espectacular ¡con vistas al mar incluidas que para los que estamos en el interior siempre es un extra de motivación! :)

Foto realizada al amanecer por Marta Pintos o por Francisco Blanco 
Después la marcha continúa y ahora ya se puede disfrutar del paisaje. Incluso, si conoces la zona, podrás identificar numerosas montañas.

En el Mas del Juncar se realiza una parada con un buen avituallamiento en el que se ofrece café, infusiones, bizcocho, fruta y agua. Y con las fuerzas renovadas toca proseguir e ir acortando las distancias hacia ese gigante, Penyagolosa, que ya se puede divisar en la lejanía...

Foto de grupo, por el camino, realizada por Francisco Blanco
El recorrido es largo pero las bellas sendas por las que se atraviesa, el Mas Quemado (que llama la atención porque debió ser un pueblo ahora totalmente en ruinas), la balsa en la que se hace una parada para refrescar los pies, el barrando del Collado (o de la abuela como lo llamaban algunos), el Mas del Collado en el que se para a comer (aunque yo te recomiendo que si puedes lo hagas antes porque después empieza una subida bastante importante), así como el barranco de la Pegunta, te ayudan a que se haga más llevadero.

Foto de grupo, ya en Sant Joan, realizada por un desconocido
Son 12 horas de camino en los que en algún momento, con ganas de abandonar, puedes sentirte como el caminante de Machado. "Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar"; pero llegar a Sant Joan y disfrutar de un típico cremaet en el ermitorio y una rica cena acompañada de un grupo de buenos amigos y mucha buena gente reconforta de verdad. Yo no sé si volveré a pisar toda la senda pero sí que quiero volver para subir hasta la cima ya que es algo que se me ha quedado pendiente.

Si quieres conocer otras crónicas de esta ruta, que además incluyen bastante fotos, te recomiendo que eches un vistazo a la de Trotasendas y la de Caminando hacia las alturas.

Y si te apetece ver una buena galería fotográfica no dejes de darte un paseo por el espacio en Google+ de Vicente Olucha.

lunes, 2 de febrero de 2015

GRASA CORPORAL Y MUJER (I)

   Antes de nada hay que señalar que la naturaleza diseñó a la mujer esencialmente para concebir. A partir de ahí podemos entender muchas cosas que aparentemente no entenderíamos en la cultura occidental actual como pueden ser las esculturas prehistóricas en algunos casos, donde se consagra y adora esa función especial de la mujer o incluso personificando a la madre naturaleza y su acción de crear. (Venus de Willendorf. Paleolítico)


                        
   Esa grasa en unas caderas más anchas que en los varones, a modo de almohadilla que recubre caderas y glúteos, tiene su función primigenia en acoger al ser que está por nacer. Se trata de una grasa estrogénica, conteniendo dicha zona muchos receptores para estas hormonas, y se tiene en mayor o menor medida según los hábitos, la genética, la alimentación de la mujer en cuestión, pero sobre todo por el simple hecho de ser mujer.

   Esta grasa se ha convertido en el “mal” de muchas mujeres debido a los actuales cánones de belleza occidentales, donde impera esa imagen de mujer “perfecta” con las curvas justas y de extrema delgadez aunque con los labios y los pechos aumentados utilizando para ello la cirugía estética, también usada para reducir esta grasa ginecológica de las caderas, que en realidad no han supuesto un problema estético hasta hace aproximadamente unos 20 o 25 años.

    De hecho en Brasil, dónde no hace mucho imperaba un ideal femenino  muy personal, exclusivo, autóctono y por qué no decirlo: sensual…, el canon dictaba que se debían tener grandes y anchas caderas, junto a redondas y celulíticas nalgas, en combinación con unos pechos firmes pero pequeñitos… Pero también llegaron los cánones globalizados y sus ideales, cediendo terreno las exuberantes caderas a costa de aumentar el tamaño de los pechos de las brasileñas, llegándose a multiplicar las intervenciones de este tipo junto a las de reducción de caderas mediante la liposucción.

   Y si me permitís una pequeña pero interesante reflexión sobre los ideales de belleza, he de decir que normalmente los ideales masculinos y femeninos son autoimpuestos. ¿Qué quiero decir con esto? Que paradójicamente el hombre se autoimpone un ideal para sí mismo, en el que él mismo determina lo que puede gustar o atraer al otro sexo, al mismo tiempo que de la misma forma también lo hace la mujer. Esto sucede en función de las modas, las tendencias y lo que determine directamente o indirectamente el conjunto de la sociedad en sí, según el momento o la situación en la que nos encontremos.

   Os ilustraré con un ejemplo actual: dejarse la barba el hombre. Actualmente la tendencia y la moda marca que esto debe ser así, y el hombre opta por autoimponerse este atributo. De ese modo la mayoría de mujeres lo empiezan a ver como normal, e incluso les comienzan a resultar atractivos estos hombres barbudos, hasta a las mujeres que no les gustaba absolutamente nada y jamás se habían planteado tener como pareja un hombre con barba.

   Por otro lado paradójicamente, no suelen coincidir antropológicamente los gustos de lo que ofrecemos y de lo que nos ofrecen. Otro ejemplo práctico para que lleguéis a visualizarlo, puede consistir en un varón que quiere estar lo más musculado posible, porque él así se siente bien con su imagen pero no teniendo en cuenta que su masa muscular extrema, no levanta demasiada pasiones entre las féminas, aunque él crea que así tiene muchas más posibilidades de gustar a muchas más mujeres.

   Otro ejemplo al contrario, es una mujer que acude a la cirugía para implantarse más talla de pecho, se mantiene lo más delgada posible y se retoca mediante alguna intervención estética el rostro. En esa imposición de la sociedad tendente a estar lo más delgada posible y carente de caderas (ideal femenino andrógino de la “moda de pasarela” impuesto por los modistos), encontramos que quizá a la gran mayoría de la sociedad masculina no les guste esa delgadez extrema que parece que toda mujer debe lograr, a pesar de su altura, constitución, genética o biotipo. Hasta en eso, no llegamos a coincidir hombres y mujeres.

   Siguiendo con el tema que nos ocupa, ya hemos visto que esta grasa de la cadera en la mujer es especial, y por dicho motivo no se comporta  al igual que la que almacenamos en el resto del cuerpo. Cuando una mujer quiere adelgazar o se plantea perder grasa de forma global o de esta zona de las caderas, identifica que lo hará como un hombre. Por ello, se pondrá a “dieta”, comenzará un plan más o menos serio de ejercicio y pasado un tiempo verá que pierde peso, observando que la grasa de las caderas no se mueve de ahí.

   Sobre todo veremos que esta persona pierde a gran velocidad (si la dieta es muy extrema) durante las primeras semanas, grasa y volumen de la cara, apreciándose las ojeras y los pómulos considerablemente. Si se continúa a este ritmo podría quedar descolgada la piel del cuello (papada) creando un pliegue considerable al no dar tiempo a que se adecue la tersura de la piel a la nueva situación.

   También veremos disminuir los senos, corriendo el riesgo que queden marcas (estrías) por la velocidad a la que van adelgazando con un aspecto estético deficiente, complementado con los efectos de los rebotes (efectos yo-yo) a lo largo de los años, al no mantener lo conseguido por hacerlo de forma incorrecta. Ocurre lo mismo con la parte posterior de los brazos, las famosas “colganderas” de los tríceps: también se puede amplificar el problema en esa zona.

   Por supuesto el contorno de la cintura y el abdomen disminuirá, pero con el riesgo de padecer más estrías y el problema de piel sobrante, que se puede convertir en irreversible en algunos casos extremos, y teniendo finalmente que acudir a la cirugía estética para arreglar este problema.

   ¿Y la grasa de la cadera y el culo…? ¡Horror! ¡Aún sigue ahí…! Esa mujer volverá a retocar su “dieta”, extremando más aún la disminución de calorías y nutrientes y pensando: “Si he perdido peso con esta cantidad de comida…, si como menos, la grasa de la cadera se empezará a quemar…” “Y ¿si a esto, aumento el tiempo que salgo a correr…?” 

   Lo que estará provocando es una potenciación de un terrible efecto rebote, que tarde o temprano llegará con unos efectos devastadores metabólicamente hablando, ya que estará sobreelevando el cortisol a cantidades suicidas, desajustando todo el puzzle hormonal que vimos en uno de los anteriores artículos.

   Dejemos claro que esta grasa no actúa como el resto. Ya hemos dicho que tiene un componente hormonal muy importante. Esto no quiere decir que existan unas mujeres con más estrógenos que otras, ya que más o menos todos los seres humanos sanos y normales, nos encontramos en unos rangos y cantidades homogéneas y calibradas con unos máximos y unos mínimos, de cualquier parámetro endocrino.

   Lo que sí más puede influir en estos casos, no es la cantidad de hormona, sino los receptores celulares de la grasa que las mujeres presentan en las caderas: A unas chicas la misma cantidad de hormona, puede dar la orden a estos receptores celulares que acumulen más grasa que otras, con la misma cantidad de estrógeno.

 Las claves para manejar esta grasa estaría en estos factores:
-         EL PROTOCOLO DE EJERCICIO ADECUADO.
-         LA ALIMENTACIÓN CORRECTA.
-         SUPLEMENTACIÓN o TRUCOS QUE NOS PUEDEN AYUDAR.


     En el próximo artículo lo detallaremos. ¿Te interesa?





Jesús EP
masca104@hotmail.com






domingo, 18 de enero de 2015

Corriendo sola sin morir en el intento

Seguro que si nos seguías habitualmente has podido notar que esta temporada 2014-2015 correycocina está un poco abandonado. Aunque lo pueda parecer no nos hemos ido, estamos por aquí dando algo de guerra todavía y continuamos trotando y cocinando lo que se puede.

En mi caso, no sé si otro día mi compi de fatigas runneras se animará a compartir su experiencia, debo contarte que desde que acabó el verano y retomamos la rutina de entrenamientos he tenido que salir con frecuencia a entrenar en solitario y que eso, sumado a algunos contratiempos que he encontrado, ha hecho que mi motivación decayera bastante. En algún momento incluso he llegado a pensar en abandonar las carreras y proponer a Myriam echar el cierre al blog pero siempre me digo: "No te precipites que sabes que esto te gusta y te ha reportado muchos beneficios. Ánimo que se trata sólo de un bache". Y así llevo ya casi cinco meses. Podría ponerme a describir los vaivenes que he encontrado pero no me parece interesante, he preferido mejor pensar en positivo y compartir contigo eso que me está ayudando a seguir corriendo sola sin morir en el intento.

Estas son mis 3 principales recomendaciones:

  1. Piensa si tú realmente quieres salir a correr. Si de verdad tienes ganas de entrenar un rato no te lo debería impedir el hecho de no llevar a alguien al lado. Es verdad que la compañía siempre reconforta y lo hace más fácil, sobre todo en esos días en los que te da pereza porque hace frío, es tarde o estás cansad@, pero eso no debe ser el principal requisito para echarte a la calle. Te sentirás mucho mejor al volver, aunque sea solo, que si dejas de hacer algo que te gusta por no tener con quién.
  2. Adapta tus objetivos. Un corredor popular creo que tiene que practicar deporte para disfrutar y si ves que te habías propuesto algo que en compañía sería fácil de conseguir y que ahora en solitario, o por problemas de salud, puede ser más complicado. ¡Cambia! Ya vendrá un momento mejor en el que intentarlo. Yo, por ejemplo, en el 2013 me propuse bajar de la hora en 10k y lo conseguí. Para el pasado diciembre había buscado un plan de entrenamiento porque quería intentar quedarme entre 50'-55' pero... en vista de que no me encontraba mentalmente capacitada para preparar la carrera en la que me había inscrito, al final fui sólo con la intención de disfrutarla e intentar terminarla en el tiempo que me daban. Es más, de hecho hice varias de esas cosas que no recomiendan, entre ellas irme a desayunar un chocolate con churros una hora antes de la salida (cuando no es lo más correcto ni lo habitual) y sabes qué ocurrió. ¡Qué mejoré mi marca personal! Sin esperarlo ya estoy por debajo de 57'. ¡Ay si me hubiera cuidado un poco o me hubiera agobiado menos! :)
  3. Escucha tu corazón y no a los de tu alrededor. Es probable que más de una persona te haga comentarios tipo: "no corras hoy y vamos a tomar algo mejor", "vente a los ensayos y deja de correr", "¿para qué corres si no vas a ganar ninguna carrera?", "¿ahora vas a salir con lo tarde qué es y el frío qué hace?", "¿y vas a salir tú sola? Anda déjalo para otro día", "¿Te vas a ir a correr? ¡Pero si está nublado y a lo mejor llueve!", etc.; Haz oídos sordos y reflexiona nuevamente sobre el punto 1. Si te apetece correr... ¡ponte tus deportivas y hazlo! Ah! Y no te preocupes tampoco si alguna vez cedes antes tanto comentario negativo y acabas saltándote un entrenamiento. Es posible que algunos días lleven razón, al fin y al cabo lo que más vamos a ganar es salud (más que carreras) y siempre podremos compensar con alguna otra cosita.

Por último, añadir que puedes aprovechar la experiencia de correr en solitario para disfrutar de un buen rato de música. A mí personalmente esta idea no me atrae (ya la tengo en otros muchos momentos de mi vida) pero sí me anima el saber que me esperan ¿? minutos de reflexión, de escuchar mi respiración y los sonidos (unas veces más agradables que otros) de mi alrededor.

¿Y a ti qué te ayuda a no perder o recuperar la motivación cuando tienes que salir a correr sin nadie al lado? ¡Anímate a contárnoslo y déjanos un comentario!

jueves, 11 de diciembre de 2014

Con mala leche (2)

LA LECHE EN LOS ADULTOS:

   Referente a los adultos, no debemos mantener una postura radical respecto a no consumir leche de origen animal por parte de los mismos. Pero sí es necesario saber que este alimento, que recuerdo que es uno de los alimentos más sobrevalorados del mundo, no es de los más adecuados para el ser humano y por tanto es prescindible totalmente (algunos nutricionistas se echarán las manos a la cabeza, si leen esto), no así los lácteos derivados de la leche, que al ser productos fermentados como el requesón o los yogures, el comportamiento nutricional es completamente diferente, aunque nos pueden causar problemas también. Por tanto, si nos gusta este alimento y no queremos prescindir de él, yo abogo y recomiendo un consumo  bajo o moderado de leche animal, y en formato “entera” o “semidesnatada” y lo más fresca posible ya que como veremos, los procedimientos industriales a los que es sometido este líquido, provoca que sus ventajas nutricionales se degraden o incluso se pierdan, sin contar con las prácticas pseudo-fraudulentas que practica este tipo de industria, que también hace que la leche sea de peor calidad y peor alimento si cabe.
  
   Es más. La leche es un producto que está diseñado para mamarlo y consumirlo a medida que se produce de forma directa. Una vez ordeñada pronto se estropea, y para conservarla debe ser manipulada y transformada en yogur o queso, por ejemplo. También habrá que pasteurizarla y someterla a un breve proceso térmico que resulta muy efectivo, pero que destruye nutrientes a la vez que gérmenes.

   Comencemos por la lactasa. Se trata de la enzima que digiere y descompone la lactosa (el carbohidrato de la leche), y que de niños manejamos bien al necesitarse para la digestión de la leche materna. Según nos vamos haciendo adultos, esta enzima va disminuyendo, hasta en algunos casos desaparecer. De ahí que haya personas adultas que les siente mal la leche, encontrándose hinchados y con malas digestiones. En el peor de los casos y en situaciones de intolerancia extrema a la lactosa, podemos encontrar a personas que no pueden ingerirla al producirles dolores articulares, vómitos, dolor de cabeza, etc.

   Por otro lado, existen otros tipos de alergias (no intolerancia) a la proteína de la leche. Esto puede ser debido al procedimiento de homogeneización de la leche. Esto lo veremos más adelante.

   Prosigamos con el calcio. La industria se ha encargado de dogmatizar a la sociedad mediante el eslogan: “NO HAY CALCIO, SIN LÁCTEOS”. Pueden tener su parte de razón, porque evidentemente los lácteos llevan calcio. Pero la pregunta que todos debemos de hacernos es: ¿Por qué en dónde el consumo de lácteos y leche es mayor (USA, Canadá, Escandinavia), paradójicamente la osteoporosis también lo es? Quizá la ingestión masiva de calcio no sea la solución. En el África subdesarrollado y en países orientales como en China, Korea y Japón donde no consumen leche, no sufren de osteoporosis.

   Paradójicamente, es en los países osteoporóticos  donde se deja antes de amamantar a los bebés… ¿No crees que lo estamos haciendo al revés…?

   Hay que señalar que si sufrimos inflamación (puedes verlo en artículos anteriores), el calcio se depositará en los tejidos blandos inflamados. Si nuestras arterias están inflamadas, el calcio contribuirá a hacerlas más rígidas y también a aumentar la placa de ateroma que podamos presentar. El tándem Vit. D3 y K2 protege a los vasos de esta calcificación, y hace que el calcio se dirija a los huesos que lo precisan.

   Y no sólo de calcio vive el hueso: también necesita magnesio, silicio, estroncio, omega 3 y por supuesto…, ejercicio!! También es importante el material para ligar el calcio. Los huesos más densos no son más fuertes, ya que se precisa una matriz de colágeno, así como 12 minerales diferentes para hacer de “cemento”.

   Por cierto, ya os adelanto que el colágeno pronto estará de moda y se añadirá a muchos productos alimenticios así como a la leche, al igual que se hace ahora con el calcio y los omegas 3. Lo suyo sería, adquirir uno de buena calidad y añadirlo, por ejemplo a un yogur natural.
   Pero a la industria le gusta obviar que para tener huesos fuertes necesitas, ejercicio, vitaminas y minerales, y sobre todo… ¡¡asimilar el calcio que ingieres y no ingerir todo el que puedas…!! Es normal: se dedican a vender su producto, no a preocuparse por tu salud.

   Este concepto es muy importante, ya que una cosa es la cantidad de calcio que contenga un alimento y otra muy distinta, la proporción que se absorbe, lo que se asimila y lo que acaba depositado en los huesos.

   Otro motivo por el cual está documentado que no se absorbe dicho calcio, es la relación entre el fósforo y este mineral. En la leche de vaca es de 3:1, ingiriendo mucho más fósforo y dificultando la absorción de calcio. Esto produce descalcificación:

1 ) Por el que no se absorbe, el propiamente ingerido.
2) Y por el que tiene que ceder el tejido óseo, para equilibrar el exceso de fósforo.
EL PROCESO INDUSTRIALIZADO: DÓNDE REALMENTE NOS ENGAÑA EL “LOBBY” LÁCTEO.


   La leche recién ordeñada es un producto muy delicado y que enseguida se estropea. Para conservarla debe ser manipulada y transformada en yogur o queso, o hervirla y pasteurizarla, procesos que alteran sus componentes. Por otro lado, la leche no es lo que era, ya que el pienso que comen las vacas impregna un sabor muy fuerte a la leche, que nada tiene que ver con las vacas que pastan libres en un prado cualquiera. Aparte que las primeras están todas juntas y casi inmovilizadas, llevando una existencia antinatural y permanentemente tratadas con medicamentos, vacunas, etc. Cosa normal dentro de una producción intensiva y colosal.

   La legislación española no permite apenas modificar la sustancia fresca y natural que las vacas producen, pero en el proceso industrial que se lleva a cabo, se pueden caer en irregularidades y descuidos que harán que diferentes marcas, ofrezcan diferentes calidades.
   Una de las modificaciones que se pueden realizar a este líquido, es extraerle la materia grasa. Es una materia prima muy cara, y con la que la industria láctea gana mucho más dinero que vendiendo leche desnatada. Esta grasa sirve y se vende, para fabricar mantequillas, natas, salsas, aditivos y derivados para la industria alimentaria en general.

   De aquí viene por tanto, la moda de lo “light” ó 0%: No es porque sea lo mejor para tu salud (cuestión discutible o no) sino porque el subproducto que queda es la leche desnatada, y te la han de vender como la leche que necesitas para mantenerte en forma. Mi consejo como decía más arriba, es que si la piensas seguir tomando, utilices la entera o semidesnatada:

1º- Están más equilibradas en cuanto a nutrientes.

2º- Sufren menos procesos indutriales y menos manipulación.

3º- Creéme: Si cuidas tu alimentación y realizas ejercicio, no vas a notar la diferencia en la grasa de una entera a una desnatada.

4º- El sabor es más parecido a la leche “normal”. Si bebes leche, por lo menos disfruta de su sabor, ¿no?

   Para que el aspecto también resulte atractivo se realiza la homogeneización, proceso que adelantábamos al principio. Para impedir que la nata (grasa) forme grumos o una capa superficial que da un aspecto que podría hacer pensar al consumidor que esa leche se encuentra en mal estado, o simplemente al consumidor le repugna ver inquietantes grumitos flotando y moviéndose por su vaso o taza, a la leche se la somete a un tratamiento que rompe los glóbulos de grasa en partículas más pequeñas que se dispersan por el líquido en cuestión.

   “¡Qué guay!” Pensaréis. Pues no tanto, ya que al mismo tiempo se rompe y se bate también a la caseína (tipo de proteína que contiene la leche, sobre todo la de vaca), haciendo que estas pequeñas moléculas se puedan absorber a través de nuestro intestino, pero siendo muy grandes aún para viajar por la sangre, activando al sistema inmunológico e identificando a estos nutrientes como invasores y por tanto produciendo alergia a este tipo de macromoléculas.

   Nuestro intestino pasará a ser permeable y se inflamará (se puede revertir), dejando pasar además otros patógenos, causándonos infecciones, gastritis varias, Crhon, etc… Lo que viene siendo una fiesta…

   Otro problema que conlleva el proceso térmico al que se somete la leche, es que produce lactulosa; para que todos lo entendamos se trata de lactosa caramelizada. Dado que es un tipo de azúcar, al verse sometida a un alto pero corto calentamiento que además de acabar con numerosos minerales y vitaminas, hace que eleve el índice glucémico de la leche, aumentando a su vez el riesgo de diabetes si nos pasamos bebiéndola. También es esto lo que nos puede hacer engordar y no la grasa.

   Tampoco la industria va a dejar de aprovechar aumentar la producción, si puede hacerlo con algunos de estos métodos como: bautizar la leche (añadirle agua), emplear los subproductos del queso como el suero, añadir leche en polvo para enriquecerla, etc. Son procesos que son  muy fáciles de detectar en laboratorios, pero que se han venido haciendo desde siempre.

   Resumiendo: se bebe peor leche que hace 10 años, siendo la producción anual de una vaca el doble que hace 20 años. Eso sí; a costa de una menor concentración de nutrientes, y por tanto os aconsejo que limitéis su consumo al mínimo posible.

   Si os gusta la leche de vaca o de origen animal y optáis por seguir consumiéndola, podéis seguir haciéndolo, ¡faltaría más...! Pero mis recomendaciones son estas:

a)      Opta por una leche de tipo “fresca refrigerada”. Caduca mucho antes, pero la calidad es mejor que las otras que no precisan frío. Las podréis encontrar donde los yogures y refrigerados.
b)     Para asimilar el calcio, más no es mejor. Para facilitar su correcta asimilación necesitarás minerales, colágeno, vitaminas D3 y K2 y lo más importante: Ejercicio. Y si es de fuerza, mejor.
c)      Como sustitutivos más idóneos y más nutritivos, podemos emplear proteína de suero lácteo (WHEY), que es el sucedáneo de nuestra leche materna, muy rica en lactoglobulinas. También os brindo la posibilidad de probar las leches de origen vegetal: de arroz, de avena, de almendra… ¡Todas menos la de soja! (Ya os hablaré de ella)


   Y mis últimos consejos tanto a nivel general, como en particular en este tema tan controvertido como es la leche, es que debemos adoptar una actitud crítica, aperturista y cualitativa:

1-      Crítica: Porque no siempre lo que nos publicitan o nos quieren vender, es precisamente lo que necesitamos. La información y divulgación veraz y objetiva es fundamental.
2-      Aperturista: Estamos ante una ciencia muy dinámica en la que se producen  descubrimientos y estudios cada poco tiempo. Por ello lo que hoy vale, mañana quizá no, teniendo que tener capacidad de adaptarnos a dichos cambios, desterrando mitos y leyendas que hoy en día perduran y están grabados a fuego en algunas colectividades, pero sobre todo en la cultura popular.
3-      Cualitativa: No todas las estructuras moleculares de alimentos similares son iguales. Química y genéticamente, la calidad e idoneidad de la composición de los alimentos es de suma importancia, aunque algunos nutricionistas se empeñen en que es todo es lo mismo.


Más no es mejor. Mejor es mejor. 
Saludos y hasta la próxima.

Jesús EP
masca104@hotmail.com



lunes, 22 de septiembre de 2014

Con mala leche (1)

Leche de vaca, ¿sí o no? Esa es la cuestión. La leche de origen animal, la que normalmente se bebe en nuestros hogares que procede de la vaca, siempre ha sido objeto de polémica, y por muchos motivos. Entre ellos porque la industria lechera se ha encargado de ensalzar este producto hasta extremos injustificados, y para ello no han faltado estudios eso sí, financiados por esta misma industria, convirtiendo a este alimento en imprescindible y en el alimento más sobrevalorado del mundo. A la industria efectivamente no le faltan motivos: se dedica a venderlo, y a ganar dinero con ello.

   Para situarnos, podemos empezar explicando que la leche materna humana, que sería la única de origen animal que deberíamos ingerir y sólo durante nuestra infancia, se ha consumido durante millones de años, en primer lugar por los precursores del hombre y después por el mismo “homo sapiens”.
   Tan sólo hace 9.000 años que se comenzó a domesticar a ciertos animales en función de la geografía y las etnias humanas: vaca, cabra, oveja, burra, yegua, camella, búfala, yak, llama o reno… Según la zona y la cultura, así son los animales proveedores de leche. En el caso concreto de Europa, la ganadería existe como tal desde hace algo menos de 5.000 años, situando la selección de vacas lecheras en una época tan reciente, como a mediados del siglo 19.

   Evidentemente durante mucho tiempo la leche de vaca sirvió para alimentar a los terneros, como es lógico y normal. La cultura de dar leche de vaca a los niños simplemente no existía antes de estos últimos 50 años, y éstos eran amamantados por su madre, o por una nodriza que se prestara a ello, como era habitual si a la madre le surgía algún problema o inconveniente. Es en este último medio siglo, donde la leche de origen animal ha alcanzado un lugar preponderante en la alimentación de niños y también de adultos.

   Los beneficios de la leche humana (LH) no los puede asumir ningún otro producto, aunque la industria se empeñe en lo contrario. De hecho la publicidad de las denominadas leches de continuación, están reguladas por una especie de comité ético que no permite ciertas técnicas de publicidad para ensalzar estos productos artificiales, pero útiles si surge a algún problema a la mujer que da el pecho, no así para sustituir alegrementemente la LH materna.
   La LH presenta el doble de lactosa (azúcares) que la de origen animal favoreciendo que los minerales que contiene se asimilen mejor en forma de cloruros, previniendo el raquitismo. La LH acidifica el intestino delgado terminal haciendo que se acelere el tránsito intestinal y se cree una protección contra gérmenes patógenos. La madre también provee a su lactante de las necesarias enzimas (lactasa) de origen humano, para que el bebé pueda asimilar perfectamente dicha cantidad de lactosa.

   Aporta más de 50 variedades de azúcares como las ginolactosas, ausentes en la leche de vaca. La LH es más rica en grasas, saciando más y mejor al bebé siendo los ácidos grasos que contiene, de mayor calidad absorbiéndose con mayor efectividad y conteniendo ácido gammalinolénico exclusivo de la LH, que es primordial para el desarrollo del sistema nervioso y neuronal. Por supuesto, también aporta los famosos Omega-3, responsables cuasi absolutos del correcto desarrollo del cerebro.

   En el aspecto proteico, la leche de origen animal contiene 3 veces más de proteína. Se puede pensar que quizá más cantidad de proteína pueda ser más beneficioso para el desarrollo de nuestros bebés, pero la razón evolutiva es que la leche de vaca está diseñada para que el ternero pueda alcanzar fácilmente en el primer año los 100 kilos. En el ser humano, la prioridad es el correcto desarrollo y crecimiento del cerebro de forma lenta pero segura. La LH está diseñada para ir logrando esto, como decíamos anteriormente. Respecto a esa cantidad de proteína, presenta un 80% de caseína de difícil digestión, conteniendo una estructura primaria diferente a las proteínas humanas con zonas donde los aminoácidos no son los mismos y donde dicha proteína bovina puede resistir en parte, el proceso enzimático y a la flora bacteriana.

   Por ello, puede suceder que las macromoléculas de esta caseína atraviesen la mucosa del intestino delgado, mal protegido por un mucus insuficiente y no adecuado en el bebé, pudiéndose observar:

1-      Signos clínicos de intolerancia a la leche de vaca.
2-      Desarrollo de anticuerpos contra diversas proteínas de origen bovino (alergias)

   ¿Os suena esto? Todos conocemos casos infantiles, y cada vez más también por otros motivos, que presentan estos problemas: intolerancias y alergias. Suele suceder que con un tratamiento médico y dietético adecuado, estas molestias y síntomas, cesen cuando el niño se vaya haciendo mayor. En el peor de los casos, puede durar toda la vida. Es un caso similar, al que ocurre con los celíacos, provocado por el glúten, que es la proteína de algunos cereales costosos de digerir a determinadas edades.

   Prosigamos con la leche: en la leche humana podemos encontrar muchas más ventajas, respecto a la leche de vaca o la de continuación. Contiene más cisteína, menos metionina, fenilalanina y tirosina. Contiene pequeños péptidos (uniones de proteínas más asimilables) con útiles funciones como la mayor absorción de vitamina B12, ácido fólico y zinc. Encontramos muchísimas enzimas aportadas por el organismo de la madre como la fosfatasa alcalina, enzimas proteolíticas principalmente la lipasa, permitiendo la hidrolisis (descomposición en moléculas pequeñitas más fácilmente asimilables) de los triglicéridos, ya que la lipasa pancreática infantil es de una actividad muy débil.
   Contiene dosis menores de sodio, calcio, fósforo, magnesio y manganeso que en unión con otros elementos minerales, provoca que no haya desequilibrios entre estos oligoelementos haciendo que la absorción sea óptima y adecuada. En la leche de vaca esto no es así, ya que el hierro que presenta puede provocar que queden restos en el intestino, corriendo el riesgo de que proliferen gérmenes patógenos.

   La leche de vaca contiene mucho calcio, demasiado. Os recuerdo que el ternero lo necesita para el rápido crecimiento de su esqueleto. En el ser humano no es necesaria tanta cantidad, aunque nos bombardeen con esto todos los días y a todas horas. De hecho tomar calcio en exceso puede provocarnos calcificaciones en diferentes puntos de nuestro organismo: tendones, arterias, riñones, etc. Aunque bien es cierto que no se llega a absorber todo el que ingerimos, debido al desequilibrio que existe con el exceso de fósforo, también podemos padecer una paradójica hipocalcemia. En general, el calcio de la leche de vaca es muy poco accesible. Su exceso se excreta a través de las heces en forma de fosfato de calcio. Esto nos beneficia, evitando la calcificación que os comentaba.

   Las fuentes de calcio más idóneas y asimilables se encuentran en los alimentos provenientes del suelo. Así lo obtiene a su vez la vaca. Se procura en cantidades suficientes y asimilables con las verduras, las leguminosas, las ensaladas y la fruta. De hecho el brócoli contiene cantidades ingentes de este mineral.

   Otro aspecto mucho más interesante que ingerir calcio que no se absorbe, ni se fija en el tejido óseo, es procurarse suficiente vitamina D3 (en realidad actúa como una hormona) en conjunción con la vitamina K2. Este aporte extra de dichas vitaminas en conjunción con ejercicio que estimule nuestras células creadoras de hueso (osteoblastos), hará  más por nosotros que toneladas de calcio. Pero esto no le interesa a la industria láctea que lo sepas…
   La LH también potencia los leucocitos, al contener en su composición macrófagos, linfocitos T y B, así como neutrófilos polinucleares. Estas células refuerzan las defensas inmunitarias, convirtiendo al bebé en más resistente a las infecciones digestivas y de tipo general, que otro alimentado con leche de vaca o de sustitución. También se encuentran numerosos nucleótidos y hormonas como la insulina, el factor del crecimiento epitelial, el factor de crecimiento nervioso, prostaglandinas y también eicosainodes, todo ello orientado y diseñado para el desarrollo del cerebro humano.

    ¿Y qué más podemos añadir de las leches de sustitución o también denominadas de continuación? Pues este tipo de productos diseñados por especialistas son más adecuadas, sin llegar a ser idóneas a las necesidades de nuestros bebés como decíamos. Se parecen a la materna, pero siguen teniendo carencias y diferencias importantes:

-          Siguen careciendo de sustancias propias de la LH, como las ginolactosas, inmunoglobulinas A y lipasa.
-          Contiene betalactoglobulina, ausente en la LH.
-          Y lo más fundamental: se ingieren proteínas bovinas en un tubo digestivo programado para digerir proteínas humanas.

   En consecuencia, este tipo de leches tampoco son idóneas. Pero los especialistas en nutrición consideran que las proteínas de la leche de vaca siguen siendo igual de beneficiosas que las de la leche humana materna, no representando ningún peligro para el recién nacido. Respecto a esto debemos reflexionar partiendo del sentido común sobre algunos hechos, ya que ningún animal salvaje se alimenta de la leche de otro animal, ni sigue tomando leche después del destete. Pero estas dos reglas naturales, son transgredidas por el hombre y ciertos animales domésticos.

   Concluyendo para los bebés y niños, podemos afirmar que es totalmente necesario y prioritario que el recién nacido tome exclusivamente la leche de su madre durante el mayor tiempo posible, para su óptimo desarrollo global y evitar posibles problemas gástricos y de intolerancia. Esto supone un “pequeño” sacrificio en tiempo y molestias para la madre (dado el “mundo de las prisas”  en el que nos movemos), pero un GRAN beneficio  para el bienestar de nuestros niñ@s.

   En la segunda parte de este artículo veremos, en referencia al consumo de la leche que nos venden para adultos, lo que realmente nos venden y lo que realmente interesa a la industria lechera. Hasta pronto.




Jesús EP
masca104@hotmail.com
  


lunes, 21 de julio de 2014

El desayuno: ese gran desconocido

   Es probable que próximamente comiences tus ansiadas vacaciones, o incluso pueda ser que lo estés en este preciso instante… ¡Felicidades! Por ello, en este período donde el estrés y la ansiedad disminuye notablemente, te invito a tener la oportunidad para acogerte a buenos hábitos que normalmente cuando se está inmerso en la rutina cotidiana, se pasan por alto.

   Uno de ellos es desayunar. ¿Cúantos de vosotros desayunáis? No me refiero a un simple café con leche… Me refiero a una ideal “comida” completa. Es decir, comida compuesta por carbohidratos complejos (los conocidos como de absorción lenta y continuada), proteína de alto valor biológico (con todos los aminoácidos esenciales) y grasa monoinsaturada (como los cardiosaludables Omega-3).

   Esta primera ingesta de nutrientes, nos hará más fuertes para afrontar el día. Nos llenará de energía tanto física como mentalmente. Sus beneficios son innumerables: moderación de la insulina previniendo hipoglucemias, moderación en los picos de hambre a media mañana, mayor capacidad cognitiva y mayor rendimiento intelectual, activación del metabolismo, desaparición de altibajos de energía durante el día, optimización tanto en la pérdida de grasa como en el aumento de la masa muscular, reducción de la ansiedad por la comida durante el resto del día…

   Ten en cuenta, que nada más levantarnos hemos sufrido un ayuno de varias horas donde nuestro organismo ha utilizado nutrientes, minerales, enzimas, hormonas y sobre todo glucosa para recuperar tejidos y cerebro, manteniendo las funciones básicas para seguir vivos. En ese espacio de tiempo, el organismo ha gastado prácticamente toda la glucosa que almacenábamos en el hígado (aproximadamente 120gr, en función del tamaño de nuestra víscera y su metabolismo), al ponerla en circulación para mantener la demanda cerebral.  Esto hace que necesitemos urgentemente reponer dicha reserva de azúcar hepático nada más levantarnos, para equilibrar la situación metabólica. Por eso es muy interesante romper el ayuno, des-ayunando. Cuanto antes y de la mejor forma lo hagamos, nuestro metabolismo se pondrá en marcha óptimamente repercutiéndonos los beneficios antes mencionados.

   Es cierto que si no estás acostumbrado/a a desayunar, al principio te puede resultar trabajoso y que no te apetezca nada. Esto se debe a que normalmente nuestro organismo aún no está preparado para asimilar una comida “nueva” nada más levantarnos. En concreto, es nuestro tracto digestivo el que envía las señales a nuestro cerebro tanto negativas (rechazo a la comida) como positivas (apetito en ayunas), proceso reversible en ambos casos. Por eso hay épocas en las que desayunas, y otras en las que no lo haces.
   Esto se debe a nuestro puzzle o mapa hormonal (anterior artículo), que al no estar equilibrado (el estrés influye mucho en este aspecto), influye de manera negativa en nuestro apetito mañanero. También lo hace la última comida realizada antes de irnos a dormir (la cena) en función del tipo y cantidad de alimento de ésta. 
   
    Por ejemplo, si hemos cenado gran cantidad de una comida alta en grasa de origen animal, con especias o aliños fuertes, alta en carbohidratos, baja en proteínas, con postre alto en azúcares simples y acompañada de alcohol, ya sea vino, cerveza o sucedáneos…, lo más que nos apetecerá por la mañana, aparte de seguir durmiendo por la inquietante e insomne noche que hemos pasado, será un par de pastillas de antiácido para calmar los ardores y la sensación de hinchazón estomacal. Incluso al levantarnos podemos padecer síntomas depresivos muy leves, como apatía, fatiga y cansancio agudo, leve pérdida de la capacidad intelectual, etc.
   Por el contrario, si cenamos algo de pescado al horno y unas verduritas a la plancha, aliñadas con un chorrito de aceite virgen extra, el efecto será completamente el contrario; optimización de nuestro descanso, sueño de mayor profundidad, sensación satisfactoria de haber descansado, tendremos mejor humor, lucidez y optimismo en las primeras horas del día, y el objetivo que buscamos: aparición de apetito por la mañana.

   Por ello, paso a paso podemos ir adoptando paulatinamente el hábito de desayunar lo mejor posible en este periodo de vacaciones por 2 razones fundamentales: porque tenemos tiempo para prepararnos un buen y equilibrado desayuno, y en segundo lugar no tenemos estrés ni prisas. Eso facilitará la tarea. ¿A quién no le pasa que en vacaciones desayuna mejor, debido a que se dispone de más tiempo? O bien porque en el hotel en el que nos alojamos, nos lo preparan de forma suculenta, o bien estamos tan relajados sin las obligaciones del resto del año, que nos apetece levantarnos y darnos un banquete. Por ese lado, podemos empezar a ir optimizando la elección de los alimentos en este momento del día. ¿Comenzamos? A continuación te muestro varios ejemplos:

“No estoy acostumbrada/o, y no me apetece desayunar nada, o poca cosa…”

   Si eres una persona a la que le cuesta desayunar incluso aunque estés de vacaciones, aquí te sugiero unos ejemplos que te pueden facilitar la tarea:

1- Vaso de leche de avena o arroz, con una barrita de cereales (tipo integral)
2- Yogur 0%, con 2 rodajas de piña o 1 kiwi.
3- 1 Yogur natural con una cucharada de semillas o muesli.
4- 1 vaso pequeño de zumo de naranja natural fresco, con un yogur alto en proteínas.

   Esto podría ser el comienzo de una bonita y fructífera relación… ¿No crees?

“Yo ya desayuno. Soy una persona activa, y me gustaría comenzar el día con energía y optimismo…”

   En este segundo caso, trataríamos de mejorar el “café con leche y la magdalena o la bollería industrial”:

1- Queso batido o de burgos 0%, con 1 ó 2 piezas de fruta y 10 gramos de frutos secos crudos.
2- 1 huevo a la plancha o cocido, 3 lonchas de fiambre de pavo y 1 rebanada grande de pan de centeno o nueces, con un chorrito de aceite.
3- Tazón de leche de arroz con 40 gramos de Special K (tienes muchas variantes) y un yogur alto en proteínas.
4- 2 tostadas de pan WASA o similar, con 50 gramos de jamón serrano.
   
   Te aseguro que verás la vida de otro modo, al salir a la calle con este desayuno en el estómago.

“Eso está muy bien pero…, ¿ los que hacemos deporte y necesitamos un aporte extra de energía…?”

   Para los que ya tenéis el hábito, pero necesitáis ese plus extra para afrontar un entrenamiento o una actividad intensa por la mañana, aquí os dejo algunas soluciones:

1- Tortilla de 2 huevos enteros, con 3 rebanadas de pan de centeno y 2 galletas Weetabix con mermelada Light.
2- 50 gramos de fiambre de pavo, con 4 tostadas WASA o similar y 1 plátano.
3- 2 yogures griegos con una cucharada de pasas y 5 nueces, 1 manzana y un zumo natural de naranja.
4- 50 gramos de avena o muesli, con 250gr de queso batido 0%, con 15gr de almendras.

    Esto te hará volar, y sentir el “power”…

   Tened en cuenta que esto son unas recomendaciones generales, para adoptar el buen hábito de desayunar o incluso mejorarlo. Para ser más precisos, habría que analizar el caso concreto y personal de cada persona. 

   Espero que te sirva de ayuda y orientación en estas merecidas vacaciones… Nos vemos a la vuelta, ya que cuento contigo. Cuídate. 







Jesús EP
masca104@hotmail.com